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Está tan lejana mi infancia que me olvido con tal vino de niebla. Sólo sé, lo que al momento me dice mi niña:-¿,Recuerdas, papá, los besos del colibrí mosca á tus pestañas!..-Me parece... Tú me dirás los detalles, tú nada mas… mi Jhoanna Fernandita tiene pistilos por pestañas... Durante una mañana en el campo: en la playa el Sol se bañaba desnudo como un niño. Habían callado todas las abejas de la colmena su coro de azúcar, como también todos los pájaros del árbol su trompetería de cristal. El mismo río estaba dormido: era una bañera espejeante balanceando con gracia la naranja del Astro. ¡El silencio! Me mordía el balido de mí corazón.¿Papá, olvidas que la ropita del Sol estaba guindada en el pino?... -Está bien que me digas...Había mucha luz. El pino estaba florido, como tu pico. Pajarita. Tienes además, alas transparentes, abejita de terciopelo pardo... Yo oí una voz como nunca antes Jhoanna Fernanda, un idioma de abanicos abiertos, agitados, palabras iguales a mi miedo y mi júbilo. El viento suave sopla y corrige tu cabello. El quisiera ese susurro. ¿Qué era esa voz?... No lo sabré nunca! Ah, vi una estrella doble en pleno día, sentí dulce mi mirada. Mis ojos como un hilo sostenían, alta, esa cometa.…Preciosa, pienso ¿no sería el pliego de este cuento, el papelito desplegado del abrazo de una mariposa levantada por el viento... no sería la flecha halada... que llego en cruz arriba?El cuento terminó al despertar del sueño. Vi entonces, al colibrí mosca acercándose a las largas pestañas de Jhoanna Fernanda, a la filosofía de almíbar y sombra de las plazas en fiesta de sus grandes ojos. Ya los míos sólo tienen lágrimas gruesas, granos de sal iridiscentes. Casi todas mis pestañas han caído, como patitas de araña. Voy a firmar este relato. Cristo, siempre joven, me hable. Escribe el cuento, llámalo: ¡inocencia...cariño!Le dijo: ¡bueno! y pongo el amansijo de azucenas de su cuello esta gema de rocío y de sangre. En meteoros de suspiros cruza mi madre Manuela. Se despidió sonriendo de su anillo de novia. Quien cuenta no cuenta en este cuente. Vino de muy lejos. regreso en seguida
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